CÓMO EL INTERIORISMO APORTA EN NUESTRA FELICIDAD

Actualizado: may 15


Es sabido ya, que como seres humanos somos muy sensibles a lo que sucede a nuestro alrededor. Los sentidos pueden captar en nuestro subconsciente muchas más sensaciones de las que podríamos categorizar en una primera instancia. Por ello el ambiente en el que nos desenvolvemos —muchas veces sin saberlo— produce un efecto en nosotros que influye directamente en nuestro estado de ánimo.


Cómo no darle entonces la importancia necesaria a nuestra propia casa, siendo el lugar donde más tiempo pasamos, nuestro espacio de descanso y de compartir con nuestros seres queridos. Donde finalmente nos toca ser felices en primer lugar.


Para lograr que un ambiente nos brinde esta felicidad podríamos hablar acerca teorías sobre la disposición de nuestros muebles, el feng shui o la psicología del color, pero creo que lo primero que debemos preguntarnos es justamente esto:


¿Qué nos hace realmente felices?

No pretendo que empecemos una terapia de conocimiento personal pero creo que, si nos observamos a nosotros mismos, tendremos un primer punto de partida para idear una casa que transmita nuestros valores y gustos. Y por tanto que nos brinde ese bienestar emocional convirtiéndose en un verdadero hogar.


1. NUESTROS GUSTOS


Si nos gusta mucho el vino, qué gustazo ver nuestras botellas de colección expuestas en un bonito botellero. Si somos de escribir, que tal una frase enmarcada que nos inspire. O si de repente somos más de café: una cocina abierta y una cafetera profesional expuesta nos alegrarán la mañana antes de ir a trabajar.


Puede parecer superficial pero ¿qué tan importante puede ser colocar una cafetera? Ya te digo que cuando vemos que nuestra casa habla de nosotros y refleja quiénes somos, nos sentiremos realmente a gusto. No importa por dónde empecemos, necesitamos tratar de establecer estos pequeños acentos.




2. COHERENCIA

Nuestros valores son otro ítem importante. Nuestra casa debe ser coherente con nuestra forma de pensar. No solo para transmitirle valores a nuestros hijos, si es que los tenemos (los hijos, no los valores). Sino también para sentirnos a gusto con nosotros mismos y con el lugar que nos rodea.


No sé vosotros, pero yo personalmente no podría tener una cabeza de alce disecada en la pared de mi salón, prescindir de espacios para reciclar basuras o utilizar bolsas de plástico para envolver la comida en la nevera, porque irían en contra de valores que para mí son muy importantes.





3. MINIMALISMO

El minimalismo sería otro punto por considerar. Éste trae consigo una sensación de amplitud de espacio, orden, limpieza visual, descanso y tranquilidad. No me malinterpretéis, porque no me refiero a restringirme al mínimo absoluto como muchas veces se predica al hablar de este tema. Sin embargo, sí creo firmemente que es muy necesario tirar (llámese reglar, donar, reciclar, etc.) y otras pocas veces, guardar. Recargar demasiado un espacio, especialmente si éste es pequeño, sólo te dará sensación de agobio y mal humor.




4. BIOFILIA

La biofilia es el contacto con la naturaleza que necesitamos lo seres humanos para nuestro desarrollo, bienestar y salud. Una escena óptima sería vivir en medio de un bosque y poder deleitarnos cada mañana con sus vistas, olores y sonidos. Pero para quienes no tenemos la oportunidad de vivir esa experiencia (o no queremos porque somos más citadinos), se trata de integrar ciertos elementos en casa que nos remitan a esta naturaleza que nuestro cuerpo (aunque no nos demos cuenta) agradece, pero ¿cómo?


Aunque es bastante obvio, las plantas y las flores son las primeras en sacarnos una sonrisa cuando las llevamos a casa y las colocamos en un jarrón como centro de mesa. Tulipanes, margaritas u hortensias son de mis favoritas, pero todas en sus colores variados, en invierno o verano; te garantizo que te levantarán el ánimo.


De forma un poco menos obvia la biofilia se puede integrar en casa mediante la armonía de colores, texturas y materiales naturales, todos coordinados entre sí. El crujido de la madera al pisarla, los textiles en lana, lino o algodón, dependiendo de la estación, son estímulos hápticos que estimulan el bienestar.


Y los olores ¡cómo olvidarlos! Son lo último en considerarse, pero uno de los sentidos más potentes pudiendo trasladarnos a lugares y épocas remotas. El olor a ramas de eucalipto, una naranja siendo pelada, rosas recién cortadas o simplemente la sensación de una habitación ventilada son todas biofilia pura.




5. RECUERDOS GRATOS

Finalmente están esos recuerdos que transformarán nuestra casa en un hogar. Esos pisos de revista completamente neutrales pues no dejan de ser eso, una foto de revista. Nuestros recuerdos de viajes, fotos y tesoros harán que nuestro piso refleje nuestra personalidad.


Y esta comodidad al entrar a casa y sentirse a tan a gusto es para mí felicidad.




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